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Retrato vagamente familiar


Cada vez que hago un retrato (tarea que puede llevar meses), el rostro en construcción pasa por varias etapas en las que va cobrando la identidad de diversas personas. Esto sucede sin que pueda evitarlo. Por ejemplo: si trabajo en un autorretrato, por más espejos y fotos propias que use, terminan apareciendo las caras de mi madre, de mi hermana, y de mi hija. Cuando hago un retrato de mi hermana, se alternan mi madre, mi hermano, mi hija, y yo misma. Cuando intento hacer el retrato de mi hija, hago también mi propio retrato, y el de mi marido. Cuando arremeto con el retrato de mi marido, hago a su padre, a mi abuelo y a un gnomo. Cuando hago el retrato de mi suegro, también aparecen mi marido y mi hija, pero el que suele imponerse es el gnomo.



                                                                                                                             

obra en proceso , novedades en breve.






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